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Ayudando
a tu hijo a caminar.
No es necesario decirte que en todo este proceso, tu ayuda
es fundamental. Puedes comenzar por ayudarle a soportar
su propio peso cada vez más, parándolo en cuanto pueda sostener
su cabeza, por periodos cortos de tiempo y sin forzarlo.
Los músculos de sus piernas, caderas y rodillas se irán
fortaleciendo y esta actividad será muy divertida y estimulante
para él.
Más o menos a los 9 meses, ya soportará su peso perfectamente,
pero todavía no tendrá la coordinación ni el equilibrio
para caminar. Ayúdale a adquirir confianza parándolo y haciendo
que se sostenga de un mueble. Suéltalo y quédate cerca para
que él o ella vea que puede hacerlo solo.
Una buena idea es ponerle cosas fuera de su alcance para
que él o ella se estire para alcanzarlos. Eso fortalecerá
los músculos de su tronco, pero también le fomentará la
iniciativa de desplazarse para conseguir lo que desea.
Las andaderas y los juguetes rodantes son estupendos para
ayudar al bebé a aprender a dominar su propia locomoción.
Se sentirá encantado con la nueva sensación de independencia,
y pronto deseará hacerlo sin ayuda.
Y algo importante, transmítele seguridad a tu bebé que está
aprendiendo a caminar. Si se cae y te asustas, si lo haces
sentir inseguro con alguna actitud, o si él siente que a
ti te angustia lo que está haciendo, puede dejar de hacerlo,
y su caminar podría retrasarse hasta varios meses.
Algunos tips de seguridad
En cuanto tu bebé comience a gatear, querrá
decir que ya puede desplazarse solo, y eso implica algunos
riesgos. A partir de este momento progresará hasta llegar
a caminar y, después de eso, comenzará a subirse sobre las
cosas para alcanzar objetos que le llamen la atención. Para
que todo salga bien, te recomendamos algunas sencillas medidas
de seguridad.
• Nunca
dejes solo a tu bebé gateador, o que está comenzando a caminar.
Manténlo a la vista y cerca de tu alcance, porque los accidentes
suelen ocurrir en un segundo de distracción.
• No
dejes a su alcance objetos cortantes, calientes, muy pesados
o muy frágiles, ni sustancias peligrosas. Tampoco objetos
muy pequeños, como pastillas, botones, semillas o frijoles,
que pueda agarrar e introducir en sus oídos o en sus fosas
nasales, algo que es común. Y por supuesto, cuidado con
los cables de lámparas o contactos que pueda jalar.
• El
área donde él o ella haga sus primeros intentos debe ser
segura: el suelo no debe ser resbaladizo, ni estar cruzado
por cables u otros objetos que puedan hacer que se tropiece.
• Si
en tu casa hay escaleras, vigílalo estrechamente cuando
intente subirlas. Coloca puertas de seguridad en lo alto
de las escaleras, porque será fácil que ruede por ellas.
Estas puertas de seguridad deben abrirse hacia los descansos,
no hacia las escaleras, y no deben tener barras horizontales
por las que tu hijo o hija pueda trepar.
• Retira
el vidrio que cubre los muebles; puede romperse o sus esquinas
filosas lastimar a tu hijo o hija. Si no puedes quitar el
vidrio, entonces colócale una cubierta.
• Es
importante que enseñes desde ahora a tu hijo o hija a no
tocar. Cuando trate de alcanzar algún adorno que esté sobre
una mesa, retíralo y dile "no" firmemente. De esta manera,
lo irás educando y no tendrás que retirar los adornos, porque
él o ella sabrá que eso no se toca, conocimiento esencial
cuando lo llevas de visita a otra casa.
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