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Diarrea
Los parásitos o gérmenes patógenos que producen
la diarrea entran al organismo infantil a través de la boca,
a causa de alimentos y agua contaminada por falta de higiene.
Valoración clínica.
Cuando un niño tiene diarrea, hay que valorar varios puntos
importantes:
1. Las características de las evacuaciones, es decir, su
textura, su olor, su color, si tienen o no sangre y moco
y su frecuencia en 24 horas, si se presentan o no acompañadas
de cólicos.
2. Las condiciones generales de salud del niño, así como
su edad, estado de nutrición y tipo de alimentación.
3. Presencia o ausencia de fiebre.
4. Los datos proporcionados por el laboratorio.
Qué hacer en estos casos.
En los países en vías de desarrollo, la diarrea continúa
siendo una de las causas de muerte que puede prevenirse,
pero debido a varios conceptos erróneos en el tratamiento
de la enfermedad, como ayunos prolongados, uso de tés tóxicos,
prescripción de antidiarréicos, abuso de antibióticos y
empleo exagerado de líquidos por venoclísis, hace que el
panorama continúe siendo desfavorable en el manejo de los
pacientes.
La terapia de hidratación oral ha mostrado ser una medida
muy eficaz para prevenir y tratar la diarrea.
Planes de hidratación.
Plan A:
Para prevenir la deshidratación por diarrea en el hogar,
hay tres reglas básicas:
1. Proporcionar al bebé más líquidos
de lo usual.
Debes usar líquidos tipo suero oral. Dale a tu hijo tanto
líquido como pueda tomar; recuerda que la sed es el primer
síntoma de deshidratación. Si no hay sed, no lo obligues
a beber.
Continúa proporcionando líquidos después de cada evacuación
hasta que la diarrea se detenga.
2. Dar suficientes alimentos para prevenir la desnutrición.
Si le estás dando el pecho, continúa con ello, y si tu hijo
ya es más grande, sigue dándole su alimentación habitual.
Sólo suspende los alimentos de difícil digestión, condimentados
o azucarados (jugos de manzana u otras frutas), ya que incrementan
la diarrea.
Es preferible que le des cereales, verduras, leguminosas
y carne o pollo.
Es aconsejable el uso de fórmulas sin lactosa o de soya.
No le des alimentos que no haya probado antes mientras persista
la diarrea.
Plan B.
Da a tu hijo suero oral en cantidades aproximadas de 100
ml., en tomas pequeñas cada 20 minutos.
Si el pequeño vomita, háblale al pediatra y consúltalo.
La hidratación se debe continuar por el tiempo que el pequeño
lo necesite.
Si el pediatra ordena alguna medicina, debes dársela a tu
hijo a sorbos, con taza y cucharita, con objeto de regular
la cantidad y disminuir la posibilidad de vómitos. No debes
darle con biberón porque el niño toma la solución demasiado
rápido y sobrepasa su capacidad gástrica, lo que favorece
él vomito. Si la deshidratación no se corrige en un periodo
de 8 horas, es necesario que lo lleves al hospital, o que
llames a tu pediatra.
Plan C.
Si el niño presenta una deshidratación severa con signos
de shock u otra complicación grave que requiera reposición
rápida, debe ser atendido en un hospital.
Tratamiento de la diarrea.
Tomando en cuenta que del 70 a 80% de los casos de diarrea
se deben a infecciones vírales; que hay infecciones bacterianas
en un 10 a 20% de los casos, y que en menos del 10% se deben
a parásitos, sólo tu pediatra podrá indicarte el tratamiento
adecuado para tu hijo o tu hija.
No es aconsejable que le des por tu cuenta medicamentos
antidiarréicos que contienen caolín pectina, además de aquellos
que contienen sustancias que disminuyen la motilidad intestinal,
porque están prohibidos en los niños, ya que pueden llegar
a producir complicaciones.
Lo mejor: ¡prevenir!
Eso de que más vale prevenir que curar es algo muy cierto.
La diarrea y todas sus complicaciones pueden evitarse si
mantienes una buena higiene con los alimentos, si lavas
tus manos antes de prepararlos, si lavas también las manitas
de tu hijo o tu hija antes de darle de comer, si hierves
el agua, lavas muy bien las verduras y cueces perfectamente
los alimentos.
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