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Podríamos
decir que el juego es el trabajo de los niños; es algo vital
no sólo para el desarrollo de sus habilidades motoras, al
obligarlos a efectuar diferentes movimientos y poner en
práctica sus capacidades, sino también para su desarrollo
mental y psicosocial.
En primer lugar, el juego pone a prueba el ingenio del niño
para resolver problemas, explorar su entorno y adquirir
destreza. En segundo lugar, lo ayuda a formar su propia
manera de comportarse y de interactuar con los demás, lo
cual facilita la comunicación y contribuye a la formación
de las habilidades sociales.
Es a través del juego que va aprendiendo las reglas, premios
y castigos que imperan en el mundo social real, en condiciones
seguras y divertidas. Le ayuda a enfrentarse a la frustración,
a aprender tanto a perder como a ganar, y también le enseña
lecciones de solidaridad y competitividad.
Por todo esto, es muy importante que sean tú y tu esposo
quienes lo guíen a través de este aprendizaje, enseñándole
a adoptar las actitudes correctas y a descartar las que
son perjudiciales. Será mucho más fácil para él y para ella
captar los verdaderos mensajes y capitalizar la enseñanza
que el juego puede darle, si cuenta con ustedes en cada
momento del camino.
Juegos y juguetes para
tu hijo o hija de uno a tres años.
Lo más saludable es proporcionarle juegos y juguetes que
estén de acuerdo con su edad, y con su grado de evolución,
tanto motora como psicosocial. Aquí tienes una guía para
saber con qué y a qué debe jugar tu hijo, o tu hija.
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De los doce a los 24
meses:
Tu hijo
de un año fracasa en su tentativa de introducir
un objeto en otro.
A los 15 meses camina solo y le gustan los carritos
en que él puede desplazarse sentado o apoyado.
Repite las acciones que le han sido festejadas
y se complace en ejecutarlas; es la situación
por la que empieza a tomar conciencia de su
propia identidad.
Reacciona frente a la música, le gustan los
sonidos repetidos rítmicamente y los juguetes
que presentan algo inesperado o chistoso, como
la caja en la que dando vuelta a una manivela
aparece súbitamente un payaso.
Puede participar en vestirse y desvertirse,
y le gustan los muñecos planos o las muñecas
a los que hay que abotonar y desabotonar la
ropa, cerrar la camisa con broches de presión,
subir el cierre de los pantalones, etc.
Le gusta empujar los juguetes para que caigan:
los empuja, tira, arrastra y transporta. Esta
última actividad se ve estimulada cuando cuenta
con un carrito o vagón para llevar de un lado
a otro sus juguetes.
Los juguetes de tablero que tienen varias figuras
geométricas que hay que encajar. Los puede jugar
contigo, pues reconoce una de las figuras, por
ejemplo el círculo, mira selectivamente el agujero
redondo y golpea con la figura sobre el hueco
o lo deja caer en las proximidades de éste.
No es importante en esta etapa que lo coloque
precisamente, sino que vaya teniendo una acción
selectiva.
Es indispensable que durante esta etapa se deslice,
gatee, trepe, camine, brinque, y se desplace
de forma independiente.
Ya señala algunas partes de su cuerpo.
Es importante que pueda jugar de forma interactiva,
como cuando le arrojas una pelota y él te la
tiene que devolver, aunque no tenga la precisión
en el lanzamiento.
Garabatea espontáneamente, y se le pueden proporcionar
papeles y crayolas grandes, pues ya sostiene
un lápiz. Utiliza los cubiertos para comer solo,
se lava y se seca las manos.
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Juguetes y actividades para un
año.
Figuras de ensamble.
Figuras que se arrastran; algunas tienen sencillas tonadas
musicales.
Vagón, carretilla o carrito de supermercado.
Espejo (siempre bajo tu
supervisión: le encanta verse a sí mismo).
Instrumentos musicales
sencillos como cascabeles, triángulo, campanas, maracas,
tambor.
Muñecos de peluche o de
trapo, suavecitos, que pueda abrazar.
Figuras geométricas como cubos, o irregulares.
Teléfono de juguete: si suena, mejor.
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