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Sugerencias
para la mamá soltera
Permitan que los abuelos se relacionen estrechamente
con sus nietos, pero dejen muy en claro que la máxima
autoridad, en este caso, son ustedes. Por supuesto,
todo dicho con amor y suavidad, aunque con firmeza.
No te sientas culpable por eso. Te lo decimos
porque a pesar de esa verdadera revolución en las
ideas con respecto a la sexualidad femenina y a las
metas de la mujer, el bagaje emocional representado
por los antiguos tabúes y formas de pensar puede pesarte
todavía mucho si en el fondo eres una mujer tradicionalista.
No cometas el error de sentirte agraviada,
resentida, humillada o abandonada por el papá de ese
niño. Perdona lo que tengas que perdonar, y sigue
adelante con tu vida.
Lo siguiente es difícil: si el padre quiere
cooperar contigo en los gastos, o incluso en la educación
de tu hijo o hija, acéptalo, pero si no, entonces
no lo obligues, y jamás uses al niño o a la niña como
instrumento para hacer que su papá cumpla con sus
obligaciones.
No le hables mal a tu hijo o hija de su papá.
Es un error común de las madres solteras transmitir
su amargura contra el hombre a sus hijos. Esto sólo
los desconcierta, los confunde, y los vuelve resentidos
e inestables.
No conviertas a tu hijo o hija en el único
eje y propósito de tu vida: es una carga que le será
difícil soportar. Debes vivir para él o para ella,
y para ti también. Esto significa que además de madre,
debes ser mujer, e individual, y realizar tus sueños
de vida por un afán de satisfacción personal.
No pienses en tu hijo o hija como alguien que
te hará compañía en tu vejez. Muchas mujeres tienen
hijos porque no quieren quedarse solas, y tratan de
mantenerlos pegados a sus faldas por todo lo que les
resta de vida. Ten en cuenta que él o ella es una
persona independiente, con planes y anhelos, con una
vida propia que tendrá que vivir, quizá incluso lejos
de ti. Más que algo de tu propiedad, es como un invitado
al que debes darle lo mejor, y luego dejar que se
vaya.
Cuando eres madre soltera, la tentación de
sobreproteger a tu hijo o hija es muy real. No lo
hagas. No le resuelvas todo ni te conviertas en su
sirvienta. Debes darle un buen grado de independencia,
acostumbrarle a que te ayude en las labores de la
casa, darle obligaciones sencillas que tenga que cumplir.
Si funcionan democráticamente, como un equipo, todo
será más fácil.
No te sientas culpable de dejar a tu hijo o
hija unas horas porque tienes que irte a trabajar.
Si todavía es un bebé, déjalo con alguien de confianza,
y en cuanto tenga edad para poder asistir a una guardería,
no dudes en hacerlo. Los expertos han comprobado que
los niños que asisten a la guardería se vuelven más
independientes y sociables que los que permanecen
en casa demasiado tiempo.
Jamás, nunca, por ningún motivo, le reproches
a tu hijo o hija "todo lo que has hecho por él". No
te pidió que lo hicieras, se lo diste voluntariamente.
Y parte importante del amor materno es darle todo,
sin esperar algo a cambio, más que lo que tus hijos
puedan o quieran dar.
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