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¿Cuál es el mejor
momento?
¿Qué
es un bebé?
Es más, mucho más que ropones y pañales. Es más que una
risa que alegra la casa, más que hervir botellas, más que
querer perpetuarnos.
Un bebé es, ante todo, un ser humano. Pero no es cualquier
ser humano. Es alguien que viene a este mundo porque tú
y el hombre de tu vida decidieron traerlo. Esto, de por
sí, ya plantea una responsabilidad que es, a la vez, maravillosa
y abrumadora.
Existen motivos equivocados para querer concebir un bebé.
Y podemos saberlos con sólo reflexionar acerca de lo que
un bebé… no es.
Un bebé no es:
Algo que va a
venir a salvar a un matrimonio en problemas.
Esto es un error común. La idea del bebé tiene mucho de
romántico y, también, mucho de pensamiento mágico. Creemos
que con su llegada, todas las broncas de la pareja van a
dejar de existir como por arte de magia. En realidad, no
solamente no las borra, sino que es muy posible que las
acentúe. ¿Por qué? Porque el bebé representa un cambio mayor.
Viene con su carga de felicidad, pero también con su carga
de estrés. Es un tercer elemento que vendrá a romper toda
la rutina de la pareja, que representará gastos y preocupaciones,
que alterará toda la dinámica familiar y el clima general
de la relación. Si ese bebé llega a un hogar que ya tiene
conflictos, no será una solución sino, tristemente, un problema
más.
Alguien que va
a rescatarte de tu soledad.
Si deseas tener un bebé porque te sientes sola, porque tu
esposo está fuera la mayor parte del día, o porque sientes
que tu vida es vacía, estás equivocada. No es justo que
lo traigas al mundo como una solución a tus problemas personales
o a tus crisis de identidad.
La respuesta
a una petición de los demás.
Tradicionalmente, el objetivo del matrimonio era traer hijos
al mundo. Esto ya no es tan cierto ahora, pero mucho gente
sigue pensando que un matrimonio no está completo hasta
que no tiene hijos en su haber. Así, pronto comienza la
presión de los futuros abuelos, de los amigos, de los parientes:
"¿pero cuándo te vas a embarazar?; ¿qué no piensan tener
hijos o qué?; ya quiero tener un nieto…" La presión puede
ser fuerte, pero no hay que ceder. Porque el nacimiento
de un bebé, como todo en el amor, es cuestión y decisión
de dos. ¡Nada más!
Elijan su momento.
¿Cuál es el mejor momento para tener un bebé? Sólo ustedes
dos pueden decidirlo, pero hay que tener en cuenta una serie
de factores.
Lo primero es que la relación de ustedes sea saludable.
Es absolutamente vital que ambos se hayan dado su tiempo
para fortalecer el amor, para acostumbrarse uno al otro,
para establecer las propias reglas, rutinas y dinámicas
de su vida. Mientras más armónica sea la relación, mayores
probabilidades tendrá ese bebé de crecer y desarrollarse
como un adulto sano, estable y feliz.
Lo segundo, es que estén en posibilidades económicas de
darle a ese bebé la atención que se merece.
Y finalmente, que ambos tengan la madurez necesaria para
guiar a ese pequeño ser en su luminoso camino hacia un desarrollo
pleno.
Por eso es una buena idea esperar, cuando menos, hasta después
del primer año de casados, si esto es posible. Cuando ya
hayan limado diferencias y establecido una convivencia feliz.
Cuando se conozcan como ser humanos y se amen como pareja.
Cuando estén seguros, absolutamente seguros, que son lo
suficientemente unidos y equilibrados como para echar a
andar los maravillosos mecanismos de la vida, y dar al mundo
el regalo de un bebé que sea, en todos los sentidos, la
culminación de ese amor, que comenzó realmente cuando ambos
prometieron amarse para siempre, en las buenas y en las
malas.
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