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Tener
un bebé es todo un proyecto de vida, que requiere de planeación
para tener éxito. Una parte importantísima de esa planeación
es, desde luego, la salud de la pareja.
Si tomamos en cuenta que tu esposo va a poner la mitad del
trabajo en la creación inicial del bebé, podemos decir entonces
que no solamente tú tienes que cuidarte, sino que él también
tiene que tomar sus medidas.
Así que lo mejor es comenzar por cambiar esos hábitos que
no solamente perjudican la salud de ustedes como personas,
sino que tendrán una incidencia directa en el desarrollo
del bebé.
• Fumar
Todos sabemos que es un hábito bastante nocivo, y que puede
dar como consecuencia problemas de desarrollo y de bajo
peso en el recién nacido. Lo ideal es eliminarlo por completo
o, cuando menos, reducir el consumo de cigarrillos a un
máximo de 5 por día.
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Consumir bebidas alcohólicas
Hay que evitar por completo el exceso en el consumo de bebidas
alcohólicas; vaya, ni siquiera permitir una borrachera ocasional.
Son muchos y nocivos los efectos que el alcohol provoca
en el feto, y altera no solamente su desarrollo físico,
sino también su desarrollo psicológico y emocional.
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Sedentarismo
Vamos, hagan ejercicio. Si ya son deportistas, esto no será
problema, pero si no lo son, es un buen momento para comenzar
Lo que deben hacer antes del embarazo
Estamos
de acuerdo entonces en que hay que adoptar una vida más
sana desde antes de concebir al bebé, como una preparación
para hacer de él un ser saludable.
Esta planificación es necesaria porque, además de concebir
un bebé sano, beneficia al desarrollo normal del futuro
bebé en las primeras semanas del embarazo, cuando la mamá
probablemente no se ha dado cuenta de que está gestando.
Las primeras semanas son muy importantes, porque corresponden
al desarrollo de la médula espinal y los brazos (entre la
cuarta y la sexta semana), y las piernas (entre la quinta
y la séptima semana); a partir de la octava semana, el corazón
del bebé ha entrado en funciones y comienza a latir regularmente.
Lo primero sería hacerse un examen médico completo, para
detectar cualquier posible problema, y corregirlo a tiempo.
Es necesario suspender el método anticonceptivo (excepto
el de barrera) por lo menos tres meses antes de la fecundación,
para que se restablezcan las secreciones hormonales y la
ovulación. Aún así, una de cada ocho parejas tiene que esperar
más de un año para que el embarazo ocurra.
La alimentación, desde luego, es fundamental. Opten por
alimentos frescos, y eviten en lo posible el consumo de
conservas y productos enlatados. La dieta debe estar bien
balanceada, con su proporción de proteínas, grasas, carbohidratos,
minerales y vitaminas. Una buena idea es recurrir a un nutriólogo
calificado, que pueda hacerles un programa de acuerdo con
su estilo de vida y sus necesidades, posibilidades y requerimientos.
En cuanto a la dieta, llegamos a un punto importante. Aunque
el exceso de peso no es precisamente lo ideal antes del
embarazo, es mucho peor tratar de bajar drásticamente una
vez que ya te has embarazado. Las dietas para bajar de peso
son perjudiciales durante el embarazo para ti, y para tu
futuro bebé: nuevamente, tu nutriólogo puede ayudarte.
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