|
Ante
todo calma
Un solo, feliz pensamiento, debe dominar tu mente en estos
momentos: "¡al fin voy a conocer a mi bebé!"
¿No es maravilloso? Claro, en estos momentos es cuando entran
los nervios, porque estás a pocas horas de vivir una de
las experiencias más hermosas que puede tener una mujer.
Sabemos que los nervios pueden ser muchos, pero la recomendación
general, tanto para ti como para tu esposo, es que mantengan
la calma.
Esto, además de las razones obvias, tiene su fundamento
científico. Hay estudios que demuestran que el miedo y la
ansiedad impiden que el trabajo de parto sea efectivo. Las
mujeres que no pueden controlar su nerviosismo habitualmente
tardan más horas en el trabajo de parto, probablemente porque
no se relajan lo suficiente.
Así que el secreto está en saber relajarte. Si tomaste un
curso psicoprofiláctico, seguramente sabrás cómo hacerlo
y sentirás mucho menos ansiedad. Pero si no, no te preocupes.
La fórmula más efectiva para relajarte es controlar tu respiración.
Si tu respiración es pausada, todo tu cuerpo, y tu mente,
estarán en calma.
La técnica para lograr esto es muy sencilla y debes practicarla
durante varios meses antes de ir en camino al hospital,
o siempre que te sientas angustiada. Aspira profundamente
el aire por tu nariz, sintiendo cómo entra en tus pulmones
y los expande. Aguanta el aire y cuenta despacio hasta cinco.
Ahora saca el aire de forma lenta y prolongada, de tal manera
que con la boca casi cerrada permitas escapar pequeñas cantidades
de aire de forma continua, hasta que el aire que tenías
en tus pulmones se termine. El tiempo de exhalación ideal
es de 10 segundos. Al principio esto te costará algún trabajo,
ya que a los 5 segundos sentirás que ya no tienes aire que
exhalar. No te preocupes, es cuestión de práctica.
Ya que elimines todo el aire haz una nueva pausa de 3 segundos
antes de iniciar de nuevo la inhalación. Es probable que
al principio, este tipo de respiración te produzca un poco
de mareo, lo que es normal: en este caso; respira normalmente
durante algunos minutos y luego inténtalo de nuevo.
Lo importante es mantener el control de tu respiración durante
las contracciones, cuya intensidad puede angustiarte, porque
es algo nuevo para ti. Pero no olvides que esas contracciones
son las que permitirán que tu bebé venga al mundo.
Es vital que tu esposo (o la persona que te lleve al hospital)
esté tranquilo, y sepa que no es necesario correr ni exponerse
a tener un accidente, ya que el trabajo de parto dura hasta
12 horas en las mujeres que van a tener un parto por primera
vez (primíparas). En las que ya han tenido partos con anterioridad
(multíparas), el trabajo de parto puede ser más corto, con
una media de entre 6 y 8 horas. Cabe aclarar que igualmente
pueden ser primigestas, aquellas que cursan su primer embarazo,
y multigestas quienes llevan varios embarazos.
Si ya has tenido bebés, platica con tu medico para que en
la última revisión te indique cuántas horas calcula que
puedes tardar en el trabajo de parto. De todos modos, procura
no esperarte mucho tiempo; preferible que pases unas horas
más en sala de labor, y no que des a luz a en el auto por
que te encontraste con un embotellamiento de tránsito.
Algo que también te ahorrará minutos de angustia es conocer
el hospital, dónde deben de dejar el automóvil y sobre todo,
cómo llegar a la sala de labor. Y, algo que también te tranquilizará:
en la mayoría de los hospitales tienen sillas de ruedas
en la entrada, para el caso de que las contracciones sean
muy fuertes y no puedas o no quieras caminar.
|