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El
baño y la higiene del bebé
Para
un bebé sano, es recomendable el baño diario desde el mismo
día en que llega a casa. No existe ninguna indicación médica
para efectuarlo a ciertas horas, así que puedes realizarlo
a la hora del día en que te sientas más tranquila. Si sales
mucho de tu casa con el bebé, quizá prefieras bañarlo en
la noche, mientras que si tienes otros hijos mayores, tal
vez te acomode hacerlo mientras ellos están en la escuela.
La decisión es tuya.
Tips de baño para
bebé.
Para
bañar a tu bebé, puedes utilizar cualquiera
de estas tres técnicas.
Baño
de regadera de teléfono.
Es el más aconsejado por los pediatras,
ya que es el más rápido y sin ninguna complicación. Es importante
que la temperatura del agua sea agradable, ni demasiado
caliente ni demasiado fría.
Baño de inmersión.
Este tipo de baño es el más común y es el que los recién
nacidos disfrutan más. Sin embargo, no todos los pediatras
lo recomiendan, ya que puede llegar a producir infecciones
urinarias.
Baño de esponja. Consiste
en asear al bebé sobre una toalla, con una esponja. Conviene
utilizar una para la cara y el cuello, y otra para el resto
del cuerpo .
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Algunos
buenos consejos
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La habitación en donde se realice el aseo del
bebé debe estar a una buena temperatura ambiente (de
22º a 24º grados centígrados), y no debe haber en
ella corrientes de aire.
• Durante
el baño de regadera o el de inmersión, cuida de sostener
firme y suavemente al bebé todo el tiempo. La mejor
forma de hacerlo es pasar uno de tus brazos por su
espalda, cuidando de sostenerle la cabeza, mientras
que con la mano libre procedes al aseo.
• Para
limpiarle los ojos, utiliza una bolita de algodón
humedecida con agua, una para cada ojo. Limpia de
adentro hacia fuera, comenzando por la parte del ojo
más cercana a la nariz.
• Por
ningún motivo hay que meter objetos en sus orificios.
Para limpiarle las orejas, utiliza un cotonete humedecido
(sí, uno para cada oído) y limpia con suavidad todo
el pabellón auricular, cuidando de no introducirlo
por el oído. En seguida, sécalo con una toallita limpia.
En cuanto a la nariz, se procede de la misma forma,
pero realmente no es necesario limpiarla a menos que
haya un exceso de mucosidad. Para hacerlo, aplica
una o dos gotas de suero fisiológico con un gotero
en cada fosa nasal, y extrae la mucosidad con una
pera esterilizada, especial para eso.
•
No es necesario lavarle el cabello al bebé durante
los primeros días de su vida. Sin embargo, hay que
peinarlo, no sólo para que se vea muy guapo o muy
bonita, sino también porque el masaje que proporciona
el cepillo al cuero cabelludo es bueno para el bebé,
y elimina el polvo y las células muertas que se hayan
podido acumular ahí.
•
Es importante tener cuidado con la limpieza de los
genitales. Si es una niña, debes pasar una esponja
húmeda de adelante hacia atrás, para evitar posibles
infecciones vaginales (si lo haces de atrás hacia
delante, podrías llevarte bacterias del ano hacia
la zona de la vagina); hay que separar los labios
de la vulva para comprobar que está limpia por dentro.
Si tu bebé es un niño, y no está circuncidado, no
debes retirar el prepucio, basta con que limpies esa
zona con cuidado y meticulosidad. ·
• Procura
utilizar jabones neutros y suaves, y el shampoo para
bebés, ya que éste irrita menos los ojos del pequeño.
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