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Existen
otras pruebas, como las de Brazelton, que evalúan la viveza
y temperamento del bebé, más que su condición física. Con
frecuencia, estas pruebas se realizan horas después del
parto, en presencia de la nueva mamá, para que ella pueda
ver por sí misma las habilidades de su bebé, como son el
que pueda mover los ojos y la cabeza para seguir las oscilaciones
de una pelota roja, pero prefiere quedarse contemplando
un rostro; si presta atención a cualquier ruido nuevo, pero
acaba por ignorarlo después de varias repeticiones; si se
sobresalta o llora cuando alguien o algo lo molesta, y después
se tranquiliza; si dormita o se agita cuando no le hacen
caso, pero se aviva en cuanto lo levantan o le hablan; esto
entre otras cosas. Al cabo de estas pruebas, el pediatra
puede tener una idea bastante exacta de cuál es el temperamento
del bebé, si tiene o no una vivacidad normal, y cuál es
su forma especial de reaccionar a los estímulos del mundo
que lo rodea
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Controles
específicos
Después
de realizar la prueba de Apgar, el especialista procede
a curar el ombligo, y en ocasiones a administrar al
bebé una inyección de vitamina K, que favorece la coagulación
de la sangre, y un poco de colirio en los ojos, como
medida de seguridad para evitar posibles infecciones
oculares por el paso a través de la vagina, que puede
estar contaminada con diferentes gérmenes. En seguida,
pasa a hacer observaciones más especificas, como son
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El color.
Es muy importante valorar el color del bebé. En caso
de que se encuentre rubicundo (pletórico) o pálido,
se deberá valorar con una prueba de hemoglobina y una
de hematocrito, para saber si existe policitemia o anemia.
El color amarillo de la piel (ictericia), se debe valorar
cuidadosamente, principalmente si aparece a las 24 horas
del nacimiento del bebé, para poder diagnosticar una
enfermedad hemolítica (que destruye los glóbulos rojos)
en el recién nacido por incompatibilidad de grupo sanguíneo
o de Rh.
El color normal del bebé es un tono rosado, lo cual
en la prueba de Apgar le otorga una calificación de
2 puntos. Si el tono es azulado hay problemas de oxigenación
de la sangre, o de hipotermia .
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Los ojos.
En los ojos se busca el reflejo rojo con un oftalmoscopio,
para descartar enfermedades congénitas como cataratas
o glaucoma.
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La boca.
Es preciso ver el paladar y palparlo, para diagnosticar
o descartar el paladar hendido.
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La respiración.
Se observa la respiración y los movimientos de la pared
torácica. En la auscultación cardiaca, la frecuencia
normal es de 110 a 150 latidos por minuto.
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Genitales.
Explora los genitales y el ano y comprueba la permeabilidad
de éste. En los bebés del sexo masculino se comprueba
que los testículos hayan descendido y estén en el escroto.
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Tono muscular.
Seobserva el movimiento de las extremidades para comprobar
su movilidad. En el caso de que estén inmóviles, se
puede pensar en fracturas durante el parto o lesiones
por elongación, es decir, alargamiento de los músculos
o los nervios de la extremidad.
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Cadera.
Se hace una revisión de las caderas para comprobar la
presencia de una luxación congénita de cadera. Cualquier
dato sugestivo de esta anomalía se valora por medio
de rayos X o ultrasonido pélvico desde antes de nacer.
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Corazón.
La auscultación cardiaca es también una parte básica
de la exploración. Es importante oír el corazón, y en
caso de soplos, arritmias, etc., el bebé debe ser valorado
por el cardiólogo. Igualmente es importante oír la ventilación
pulmonar para determinar la función respiratoria.
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