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¿Por
qué se generan las grietas?
En la mayoría de los casos, las grietas son ocasionadas
por la succión y presión de las encías del bebé sobre tu
pezón. Una buena posición al amamantar, tanto tuya como
del bebé, puede ayudar a que estas grietas sean menores,
o no se produzcan Para dar el pecho a un bebé, éste debe
estar completamente volteado hacia ti, es decir, su vientre
estará recargado en el tuyo.
Otro error común en cuanto a la posición, es cuando la madre
está incómoda, o mal sentada. Cuando el bebé es recién nacido,
las sesiones de alimentación pueden ser prolongadas, así
que es importante estar cómoda, y en buena posición, para
poder amamantarlo adecuadamente.
Es importante también, revisar la forma en que pones al
bebé frente a tu pecho; su boquita debe quedar exactamente
frente al pezón, de forma que el bebé pueda succionar adecuadamente
sin sentirse incómodo.
Otra cosa que debemos revisar, es la forma como tomas tu
pecho para alimentar al bebé. Hace algunas generaciones,
las mamás manipulaban el pezón como si fuera un cigarro
(puro, habano), entre los dedos índice y medio, lo cual
es erróneo; el pecho debe ser tomado con la mano contraria
y ésta debe estar en forma de "C", es decir, los cuatro
dedos abajo y el pulgar arriba.
La limpieza excesiva resulta contraproducente, ya que al
estar limpiando el pezón antes de cada sesión, sólo lograrás
resecarlo, lo cual contribuye a que la grieta aumente. Dicha
limpieza no es necesaria, con el baño diario es suficiente.
Si observas tus areolas, verás una especie de granitos o
pequeños promontorios; se llaman glándulas de Montgomery
que segregan una "grasita" que sirve de antiséptico y lubricante
para el pezón.
Desde luego, no todo es imputable a la mamá, porque también
el bebé puede poner de su parte. Por ejemplo, es común que
el recién nacido sólo tome la punta del pezón dentro de
su boca, y esto hace que sientas que no sólo está tomando
leche materna, sino a la madre completa, ¡el dolor puede
ser insoportable! Lo que debes hacer es sacar el pezón de
su boca e introducir en ella no sólo el pezón, sino toda
la parte de areola que le quepa en la boca.
Otra contribución de la criatura, es cuando un labio, o
los dos, quedan doblados hacia adentro, cosa que deberás
corregir volteando el labio o los labios de tu bebé hacia
fuera, hasta que aprenda a hacerlo solo.
También hay que tener cuidado con los bebés estresados;
sí, el estrés también afecta a los bebés. Tienden a morder,
y aunque una mordida sin dientes es totalmente diferente,
también causa problemas. Así que te sugerimos darle un masaje
a la mejilla del bebé, para que te suelte, sacar el pezón
de su boca, y con palabras firmes y mirándolo a los ojos,
decirle, "sin morder"; y aunque no habla, puede entender
a qué te refieres, sobre todo si lo repites cada vez que
sucede. Recuerda que, especialmente en esta fase de su vida,
tu bebé es un ser entrenable .
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