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Como el sistema digestivo del bebé todavía no está maduro,
es posible, e incluso normal, que tenga algunos problemas
derivados de la alimentación. Aquí te presentamos los más
comunes.
Cólicos.
El cólico es un fenómeno normal en los bebés cuando tragan
aire, durante y/o después del alimento. Generalmente los
cólicos duran hasta los 3 meses de edad. Para prevenirlos,
debes sacarle el aire a tu bebé después de cada alimento,
colocándolo de frente contra tu hombro y dándole suaves
pero repetidas palmadas en la espalda, hasta que eructe.
En ocasiones se pueden prevenir con medicamentos antiespasmódicos,
siempre recetados por el pediatra.
Evacuaciones.
Los bebés, cuando nacen, presentan grandes cambios en sus
hábitos intestinales. Cuando están siendo amamantados, sus
evacuaciones son de color amarillo oro y de consistencia
suave. La cantidad de éstas es muy variable: pueden ser
frecuentes, casi siempre después de cada alimento. Si el
bebé no está siendo amamantado y recibe alimento en fórmula,
en términos generales sus evacuaciones son de color amarillo
verdoso y pastosas.
Reflujo. Ocurre tanto en niños como en adultos,
y generalmente no es grave. Es una de las molestias más
frecuentes que presentan los bebés, principalmente prematuros
y lactantes. No hay que confundir el reflujo con las regurgitaciones.
En el bebé, cierto grado de reflujo es normal. La regurgitación
repetida y continua después de su alimentación, puede ser
anormal, y se puede pensar en reflujo patológico, debido
a la inmadurez del esfínter esofágico inferior. En la mayor
parte de los niños esto aparece alrededor del año de edad.
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