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Respiración.
El color del recién nacido es probablemente el índice singular
más importante de la función cardio-respiratoria. El "buen
color", coloración rojizo - rosado, habla de la integridad
de estos dos sistemas. La frecuencia respiratoria oscila
entre 40 y 60 respiraciones por minuto.
Todos los recién nacidos son respiradores periódicos regulares
y los prematuros lo son más que los de término. Así, pueden
respirar a frecuencia mediana por un minuto, y después descansar
de 5 a 10 segundos para volver a empezar. Durante este período
de descanso no debe variar la coloración de la piel, si
esto sucede, tenemos una apnea, lo cual es una situación
delicada que requiere de estudio y tratamiento.
Normalmente, la inspiración es aproximadamente igual a la
espiración. En un bebé en término no debe existir quejido
al respirar, ni aleteo (es el movimiento de las alas nasales)
ya que estos son datos de dificultad respiratoria. Al llorar,
los recién nacidos presentan una retracción en el tórax,
que si no se presenta ningún otro problema debe considerarse
normal.
Otra señal de alerta es cuando un niño presenta taquipnea
(aumento del número de respiraciones), ya que puede obedecer
a problemas sencillos como la fiebre, o problemas más serios
como una neumonía.
Lo más común, es la presencia de una respiración ruidosa,
que es diferente de una respiración esterterosa (con ruidos
que provienen del pecho); la primera sólo habla de congestión
nasal, pero la segunda muy probablemente hable de que hay
congestión a nivel bronquial; el niño puede "silbar" (respiración
sibilante) al respirar, y esto amerita ver al médico, prácticamente
de urgencia.
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