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Cesárea
La cesárea es un parto quirúrgico. Actualmente existe cierta
controversia en el sentido de que se practican demasiadas
cesáreas en condiciones que podrían haber favorecido un
parto natural.
No es nuestra intención intervenir en la controversia, pero
lo que sí es cierto es que, muchas veces, la cesárea no
sólo no es innecesaria, sino que constituye el recurso ideal,
y en ocasiones el único recurso, para salvar la vida del
bebé.
Si tu médico ve que las condiciones del parto no son las
ideales, puede decidir, en ese momento o incluso antes (dependiendo
de cómo se haya desarrollado tu embarazo), someterte a una
operación cesárea. ¿Qué toma en consideración para esto?
La
cesárea se hace debido a…
Embarazo
de alto riesgo, en el que existe algún peligro
para ti o para el bebé.
Mala posición del bebé. Aproximadamente
en un 5% de los casos, el bebé puede estar en una posición
que no sea la posición cefálica, es decir, cabeza abajo,
que es la ideal para el parto. La segunda posición más común
es cuando viene de nalgas; como la cabeza es más ancha que
las pompis, puede no pasar, y francamente no hay tiempo
para comprobarlo, así que se hace una cesárea. Y desde luego,
si el bebé está atravesado, o en una posición en la que
no podrá salir por el canal del parto, lo mejor es sacarlo
a través del abdomen de la mamá.
Cordón
umbilical enredado. En promedio, el cordón umbilical
mide unos 60 cms. de largo. En ocasiones, con los movimientos
del feto, este cordón puede enredarse alrededor del cuello
del bebé, cosa que sucede aproximadamente en uno de cada
tres bebés. El bebé corre peligro si intenta nacer por la
vía natural teniendo el cordón enredado, así que en estos
casos es común que el médico recurra a la cesárea, para
mayor seguridad.
Sufrimiento fetal. A veces ocurre que el feto
comienza a sufrir por falta de oxígeno. Esta falta de oxígeno
puede deberse a la presencia de una abruptio placenta, que
además de reducir el suministro de oxígeno al bebé, puede
causar serias hemorragias que pondrían en peligro también
la vida de la mamá. Otro motivo es un prolapso del cordón
umbilical, es decir, cuando éste sale antes que el bebé
y la presión puede cortar o disminuir el abastecimiento
de oxígeno. Afortunadamente, la tecnología médica cuenta
hoy con monitores que permiten conocer el estado del feto
minuto a minuto. Si estos monitores indican que el bebé
está sufriendo por falta de oxígeno, la cesárea es obligada.
Cabeza más grande que la pelvis. Esto recibe
el nombre de Desproporción céfalo-pélvica, o DCP, y ocurre
cuando la cabeza de tu bebé es tan grande que no habrá modo
de que pase a través de tu pelvis.
Parto
múltiple. La cesárea también es común cuando
vienen dos bebés o más, porque no todos estarán bien acomodados.
Para no perder tiempo y evitar exponerlos al sufrimiento
fetal, el médico puede optar por la cesárea.
Placenta previa. Esto es cuando la placenta está
muy baja y obstruye la entrada del útero.
Herpes genital o infecciones vaginales. El paso
de tu bebé a través del canal vaginal debe ser lo más aséptico
posible. Si padeces de herpes genital, o de cualquier infección
en la zona de la vagina, tu bebé podría contagiarse al pasar
por ahí.
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