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Placenta
previa
Es un trastorno en el que la placenta se adhiere a la pared
uterina en la parte baja del útero, y cubre todo o parte
del cuello uterino por dentro. Es mucho más común en las
primeras etapas del embarazo que en el término.
Durante un ultrasonido de rutina en el segundo trimestre,
se observa que la placenta cubre el cérvix en 5 a 20% de
los embarazos, pero debido al crecimiento del útero a través
del periodo de gestación, más del 90% de las placentas previas
que se observaron en las primeras etapas del embarazo, se
habrán colocado en su sitio normal para el momento del parto.
Aunque las causas de la placenta previa son desconocidas,
existen algunos factores de riesgo que indican que algunos
casos pueden haber sido ocasionados por una cicatrización
previa de la pared uterina.
| Factores
de riesgo. |
Cesárea previa.
Embarazos múltiples.
Edad materna avanzada.
Partos múltiples.
Eritroblastosis fetal.
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| Signos
y síntomas |
Sangrado
vaginal sin dolor a finales del segundo o principios
del tercer trimestre.
En muchos casos, la placenta previa es asintomática,
es decir, la mujer no presenta síntomas durante
su embarazo.
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Tratamiento.
Una vez diagnosticada, la paciente debe estar en reposo
lo más posible, ya que una actividad muy fuerte o agotadora
puede provocar sangrado.
Como este problema se soluciona solo en el 90% de los casos,
habrá que esperar un tiempo. La ubicación de la placenta
deberá ser reevaluada en la semana 28ª ó 30ª.
Si la placenta previa persiste más allá de las 32 ó 34 semanas,
es poco común que el médico opte por un parto normal. Con
frecuencia, se programa una operación cesárea, que se realizará
en el momento más apropiado de la edad gestacional (del
bebé), lo que aumentará la posibilidad de que el producto
ya esté maduro, y minimizará el riesgo de hemorragia, que
podría presentarse durante el parto normal, como resultado
de las contracciones uterinas normales.
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