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Signos
y síntomas.
Falta o disminución del interés
o placer en todas o casi todas las actividades
cotidianas.
Insomnio,
o bien una excesiva sensación de sueño durante
la mayor parte del día.
Fatiga
o pérdida de energía.
Aumento
o disminución significativos de peso sin estar
a dieta, o bien un gran aumento o disminución
del apetito.
Gran
dificultad para pensar o para concentrarse.
Sentimientos
de no valer nada.
Culpabilidad
excesiva o sin sentido.
En
los casos más graves, intentos de suicidio o pensamientos
recurrentes acerca de la muerte. |
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Los factores de
riesgo.
Tal y como sucede con la depresión tradicional, algunas
mujeres son más propensas que otras a desarrollar una depresión
post-parto grave. Estos factores predisponentes son:
Historia personal previa de
depresiones. · Historia familiar de depresiones.
Adolescentes
y madres solteras, o mamás que no cuentan (o cuentan con
muy poco) apoyo emocional y físico.
Las claves para combatirla, sea tristeza o depresión. Existe
una fórmula con cinco ingredientes, que deberás aplicar
en el momento en que sientas los primeros signos de tristeza
o depresión:
Descanso.
Ejercicio.
Buena
nutrición.
Pensamiento
positivo.
Terapia
ocupacional.
Se ha comprobado que las mujeres que se involucran en un
programa de actividades, en un trabajo o en un hobby, que
tienen una dieta balanceada y nutritiva, que hacen ejercicio
y que descansan cuando su bebé descansa, pueden reducir
la incidencia de la depresión post-parto. Y desde luego,
el apoyo y el amor de tu esposo es un elemento absolutamente
básico para pasar con éxito esta etapa. Y, si sientes que
no puedes manejarla, y que necesitas ayuda profesional,
no dudes en acudir a tu médico, quien podrá darte la mejor
orientación.
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