|
Esta
técnica de diagnóstico a través de imágenes ha cobrado un
gran auge en la última década, y proporciona datos muy valiosos
acerca del estado del feto. Su mayor ventaja es que proporciona
resultados inmediatos, y sin riesgo alguno de provocar alteraciones
a la madre o al producto, ni de ocasionar abortos.
¿Qué revela el ultrasonido?
El ultrasonido es una forma emocionante y segura de conocer
a tu bebé mientras todavía está dentro de ti. Entre la semana
12ª y la 16ª, el examen permite evaluar el desarrollo del
futuro bebé, y saber si se trata de un feto único, o si
tienes que correr a comprar más cosas porque vienen dos,
tres, o más.
Entre las semanas 30ª y 36ª, el ultrasonido brinca la posibilidad
de precisar la fecha del nacimiento, y revela también la
posición del feto, factor que podría influir en las condiciones
del parto (si viene de pies, de cabeza, etc.). En este momento,
ya se puede saber si será niño o niña.
Y otro punto a favor: con el ultrasonido es posible conocer
el estado y la posición de la placenta, que podrían afectar
el paso del bebé por la vagina durante su nacimiento.
¿Cómo se realiza el ultrasonido?
Es una prueba simple, no dolorosa y bastante cómoda. El
médico te pedirá que te acuestes de espaldas, y te untará
en el vientre un gel, que puede estar un poco frío, y que
permite que el transmisor se deslice suavemente por toda
el área que el doctor quiere explorar.
El transmisor envía ondas sonoras, cuyo eco, al rebotar
sobre el útero y el feto, se transforma en imágenes que
se proyectan sobre una pantalla, en la cual tu médico y
tú podrán ver a tu futuro bebé… o bebés.
Es posible grabar estas imágenes en un video, para que puedas
llevártelas a casa y conservar así un registro de tu bebé,
desde antes de nacer. Esto puede ser muy útil, tanto a tu
médico como a ti.
|